La propriedad

El sonido de Angélus

Un símbolo

En el origen, una plegaria

El viñedo de Angélus está situado en el corazón de un anfiteatro natural, dominado por las tres iglesias de Saint-Emilion. En el centro de este enclave privilegiado, allí donde los sonidos se amplifican, antiguamente se escuchaba el tañer de las campanas del Ángelus por la mañana, a mediodía y por la noche. Este tañido marcaba el ritmo de la jornada de trabajo en las viñas y los pueblos, ya que las mujeres y los hombres paraban de trabajar para rezar unos instantes.

El gran pintor impresionista francés Jean-François Millet inmortalizó este momento de oración en una magnífica obra, “El Ángelus”, que actualmente se expone en el Museo de Orsay.


La oración del Ángelus tiene su origen en el siglo XV: el papa Calixto III, tras la victoriosa batalla del Santo Imperio Romano Germánico sobre el ejército otomano el 21 de julio de 1456, ordenó en señal de agradecimiento que todas las campanas de la cristiandad repicaran cada día por la mañana, a mediodía y por la noche. Esta plegaria tomó el nombre del Ángelus.

La campana que aparece en la botella de Château Angélus simboliza esta historia y este momento de oración.

Una familia
Dieu et mon roy

Desde 1782

ocho generaciones

Michel de Boüard de Laforest, historiador, archivero paleógrafo y rector de la Academia de Caen estudió los orígenes de su familia. Remontándonos lejos en su árbol genealógico, encontramos a Georges Boüard, nacido en 1544, burgués y jurado de la ciudad de Burdeos.

A finales del siglo XVIII, en 1782, Jean de Boüard de Laforest, guardia del Rey, se instala en Saint-Emilion. Su hija, Catherine Sophie de Boüard de Laforest, contrae matrimonio con Charles Souffrain de Lavergne en 1795 y se instala en el viñedo de Mazerat, propiedad de su marido.

A principios del siglo XX, Maurice de Boüard de Laforest hereda la propiedad y la amplía, añadiéndole en 1920 una parcela de tres hectáreas, llamada el Angélus, que deja en herencia a sus hijos en 1945.
Jacques y Christian de Boüard de Laforest continúan la obra de su padre y de las generaciones precedentes. La propiedad obtiene la clasificación de Saint-Emilion en 1954. Jacques y Christian continúan ampliándola hasta sobrepasar una veintena de hectáreas en 1985. En esta época, Hubert de Boüard de Laforest (hijo de Jacques) toma la dirección de la propiedad, uniéndose a él, en 1987, su primo Jean Bernard Grenié (yerno de Christian), y después su hija, Stéphanie de Boüard-Rivoal, en 2012.

STÉPHANIE de BOÜARD-RIVOAL,
LA TERCERA MUJER AL FRENTE DE ANGÉLUS

Stéphanie de Boüard-Rivoal, a la que se unió su primo Thierry Grenié-de Boüard, ambos en representación de la 8ª generación de la familia de Boüard de Laforest, encarna la imagen del presente de Angélus. Tras Catherine Sophie de Boüard de Laforest en 1800 y Eugénie Chatenet en 1900, Stéphanie de Boüard-Rivoal es la 3ª mujer que se pone al frente de esta propiedad, que la ha visto nacer y crecer. La relación que mantiene con Angélus es casi física. Se puede decir que "vive" esta tierra y que de ella extrae el valor y la determinación necesarios para mantener su rumbo. Esta tierra la alimenta desde el punto de vista afectivo y espiritual, y Stéphanie de Boüard-Rivoal se considera un elemento más del conjunto que forma este ecosistema.

Consciente de la importancia de la misión que se le confió en 2012 y de las responsabilidades a las que se enfrenta, se aferra a su deseo de mantenerse digna de los valores fundadores, que acompañan y guían a su familia desde el comienzo de la historia que la vinculan a esta propiedad: integridad, trabajo, humildad y sentido del deber.

En el futuro le corresponderá a ella, respaldada por su primo, la tarea de proseguir la labor de sus padres, sus abuelos y sus antepasados con el único objetivo de servir a la grandeza de Angélus, asegurándose de que este nombre, sinónimo de excelencia e intemporalidad, siga brillando a través del tiempo.


Vivo esto como un compromiso que, metafóricamente, vinculo a un sacerdocio que se vive con fe, pasión y gratitud. "Solo somos los guardianes de una historia que nos precede y que continuará después de nosotros y, como tales, nuestro papel es garantizar su continuidad en las mejores condiciones que podamos lograr.

Estamos al servicio del pasado de nuestra familia, de nuestro presente, pero también y sobre todo, al servicio de las generaciones futuras que se convertirán, a su vez, en los depositarios de esta historia. Debemos prepararlas para la tarea que las espera para que puedan cumplirla de la mejor manera posible.

Stéphanie de Boüard-Rivoal

THIERRY GRENIÉ de BOÜARD

Nacido en 1987 en Libourne, Thierry Grenié de Boüard pasó su infancia en Saint-Emilion, en la propiedad familiar. Tras cursar estudios de gestión y marketing que le llevaron a vivir en Inglaterra, Alemania y Australia, acumuló una gran experiencia internacional en el comercio del vino. Al mismo tiempo, participó también en las vinificaciones de Château Angélus y de Klein Constantia.

Thierry Grenié-de Boüard es miembro del Consejo de Supervisión de Angélus desde 2014 y se dedica ahora en exclusiva al negocio familiar.


"Lo importante es nuestro compromiso inquebrantable en el éxito de nuestra empresa familiar. Mi prima Stéphanie de Boüard-Rivoal y yo mismo somos los guardianes de una propiedad que nos ha visto nacer y crecer, y para la que asumimos la misión de tutores de las futuras generaciones.

Debemos perpetuar una historia que comenzó hace ocho generaciones, pero sin ser prisioneros del pasado. El respeto y la memoria por lo que se ha hecho hasta ahora son fundamentales, pero estar preparado para lo que vendrá es estar anclado en el presente. Citando a Antoine de Saint-Exupéry: 'Preparar el futuro significa dar fundamento al presente. […]'"

Thierry Grenié de Boüard

Angélus, un cru histórico

A menos de un kilómetro del célebre campanario de Saint-Emilion, en el famoso “pie de pendiente” con una exposición totalmente orientada al sur, Angélus es el resultado de una pasión que escribe desde hace ocho generaciones la familia de Boüard de Laforest.

En 1954, durante la primera clasificación de Saint-Emilion, Château Angélus accede al rango de Grand Cru Classé. Disfruta ya entonces de una gran notoriedad que le ayudará a sortear la crisis de los vinos de Burdeos de 1973 y a abordar la renovación enológica de los años 80. En ese momento, gracias al pasado de este maravilloso cru, pero con la mirada decididamente puesta en el futuro, Hubert de Boüard de Laforest, enólogo titulado por la Universidad de Burdeos, inicia y dirige una ambiciosa e innovadora política destinada a crear vinos de excelencia.

Ver retratos
Angélus
En la tierra de nuestros ancestros

“Aquí en Saint-Emilion, en Angélus, en la tierra de nuestros ancestros, la viña y el vino son como una religión, una pasión compartida por toda una familia.
Con una férrea voluntad de continuar esta historia pasional y familiar, hemos querido mantener en Angélus la identidad de los grandes vinos de la pendiente sur de Saint-Emilion, dando prioridad al Cabernet Franc pero también propulsando este gran viñedo hacia un tercer milenio rico en progresos técnicos.

pasión, familia, historia, exigencia, excelencia, confianza, sueños.

Las cosechas se suceden unas diferentes a las otras. Esa es la magia de un gran terruño en efervescencia permanente que se enriquece con una climatología caprichosa: cada una de estas cosechas escribe la historia de Angélus.

La exigencia nos lleva a dar siempre prioridad a la excelencia y es por ello que nuestra etiqueta simboliza a la vez nuestros sueños y nuestra confianza”. Hubert de Boüard de Laforest

Vino y gastronomía

"Arte de vivir"

Angélus desea compartir su "arte de vivir" creando momentos únicos y asociando sus grandes vinos con la cocina refinada y sabrosa del Chef Alexandre Baumard (restaurante Le Logis de la Cadène en Saint-Emilion).